¡Wow! Han pasado poco más de tres años desde que abandoné este sitio. Hace un rato dije: "¡Oye, pero si yo tengo un blog!" Y heme aquí, en medio de mi insomnio, escribiendo para mis casi nulos seguidores... Escribiendo para mí, en realidad.
Le he dado una desempolvadita al sitio y como bonus, decidí cambiar de apariencia. Me di cuenta de que aún era una niña cuando dejé de escribir aquí. No es que haya dejado de serlo, ¿saben? en el fondo sigo siendo esa niña sensible de siempre, la única cosa distinta es que ahora no voy por la vida soñando hacer cosas, ahora voy y las hago. Okay, okay, tampoco es así, pero ahora sé la importancia de conocerse y darse el valor que uno se merece.
Una vida es una gran cosa. Tiene altisisisisisisisí.....ma importancia. Antes ponía la vida de todos primero que la mía, ahora no. Y no hablo en un sentido egoísta de "solo-yo-valgo-no-me-importa-quién-eres", hablo en el sentido de que yo valgo. YO soy importante para mí misma, y soy importante porque vine al mundo con una misión. Misma que podría convertir, cambiar, o tocar otras vidas de alguna forma y sé que eso va a convertirme en un persona plena.
Sé que soy diminuta, siempre lo he sido. Comparada con el universo infinito no soy ni polvo, pero vivo en un mondo, tengo una vida, tomo decisiones todos los días, convivo con gente, yo escribo, abrazo, beso, lloro y río... ¡Dios mío, río demasiado! Pero eso está bien, porque soy alguien, soy una persona con sus propios gustos y disgustos, una persona individual y no sólo parte del sistema.
Es hermoso darse cuenta de cuánto el mundo nos necesita.
Si el mundo está como está es porque somos indiferentes a los sueños, indiferentes al amor, indiferentes a la vida.
Hace no mucho tiempo me di cuenta de que una sola persona, siendo diminuta como es, puede transformar un pequeño o gran entorno, el alcance depende de él y sólo de él. Depende de mí.
¿Cuántas vidas quieres cambiar tú?
Le he dado una desempolvadita al sitio y como bonus, decidí cambiar de apariencia. Me di cuenta de que aún era una niña cuando dejé de escribir aquí. No es que haya dejado de serlo, ¿saben? en el fondo sigo siendo esa niña sensible de siempre, la única cosa distinta es que ahora no voy por la vida soñando hacer cosas, ahora voy y las hago. Okay, okay, tampoco es así, pero ahora sé la importancia de conocerse y darse el valor que uno se merece.
Una vida es una gran cosa. Tiene altisisisisisisisí.....ma importancia. Antes ponía la vida de todos primero que la mía, ahora no. Y no hablo en un sentido egoísta de "solo-yo-valgo-no-me-importa-quién-eres", hablo en el sentido de que yo valgo. YO soy importante para mí misma, y soy importante porque vine al mundo con una misión. Misma que podría convertir, cambiar, o tocar otras vidas de alguna forma y sé que eso va a convertirme en un persona plena.
Sé que soy diminuta, siempre lo he sido. Comparada con el universo infinito no soy ni polvo, pero vivo en un mondo, tengo una vida, tomo decisiones todos los días, convivo con gente, yo escribo, abrazo, beso, lloro y río... ¡Dios mío, río demasiado! Pero eso está bien, porque soy alguien, soy una persona con sus propios gustos y disgustos, una persona individual y no sólo parte del sistema.
Es hermoso darse cuenta de cuánto el mundo nos necesita.
Si el mundo está como está es porque somos indiferentes a los sueños, indiferentes al amor, indiferentes a la vida.
Hace no mucho tiempo me di cuenta de que una sola persona, siendo diminuta como es, puede transformar un pequeño o gran entorno, el alcance depende de él y sólo de él. Depende de mí.
¿Cuántas vidas quieres cambiar tú?
Comentarios