En ocasiones deseas tanto llegar a un sitio, que se te hace eterno el recorrido. Así me ha pasado con el capítulo #30 de mi novela. En total fueron diecisiete cuartillas, el capítulo más largo que he escrito hasta ahora, pero del que me siento más orgullosa también. ¿Les confieso algo? Estoy llegando a la conclusión de que escribir un libro es igual que vivir. Hay capítulos en los que estoy demasiado intencionada en concluirlos, tengo la idea, tengo la inspiración y los ánimos para escribir, y simplemente me dejo llevar. A veces concluyo pronto, en otras ocasiones necesito más tiempo para darle forma, pero la inspiración continúa y me lleva de la mano hasta el final. En la vida es igual, hay días en que inicio un proyecto con todo el ánimo y vaya lento o vaya rápido, la inspiración continúa a mi lado hasta el último segundo. Otras veces no es así. Comienzo algún proyecto con entusiasmo y a la mitad me siento morir de aburrimiento... batallo con mis ideas y mucho tiempo después, l...