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Mostrando entradas de septiembre, 2010
Hoy descubrí que la vida es un bello momento; una etapa que atravesamos de forma instantánea y depende de cómo la vivamos es lo felices que seremos. En ocasiones es necesario sufrir para valorar, padecer para poder amar y humillarnos para saber de lo que somos capaces. Si pasas por aquí, toma nota de esto, porque es una recomendación sumamente buena: Tienes que ver la película de "El último regalo". Es una película hermosa que despertará en ti las ganas de ser una mejor persona (además, el actor principal, está guapísimo). No te la pierdas, búscala y decídete, como yo, a ser mejor persona.

Muñeca fea

En ocasiones nos sentimos olvidados. Recuerdo esa canción de Cri-Cri, de la muñeca fea . Ella está triste y llora con los ratones porque se siente abandonada y sola. El ratón le contesta: "Ya no llores tontita, no tienes razón. Tus amigos no son los del mundo, porque te olvidaron en este rincón" . Hoy me siento como esa muñeca, que llora desconsolada porque, aunque tiene amigos, siente que le falta una persona especial que la vea como lo que realmente es (una muñeca). ¡Ah, qué caray! Uno recordando las canciones de la infancia y haciéndolas parte de su vida... ¡Qué malo sentirse así! Pero en fín, a veces es necesario caer en la cuenta de que no somos perfectos y que debido a nuestros errores la gente puede llegar a odiarnos o a ignorarnos. ¿Qué más me queda? Únicamente aceptar a las personas como son sin esperar que me acepten a mí.
El día de hoy no tengo mucho qué decir, excepto que la vida es decepcionante. Completamente decepcionante. Las personas no son como uno quisiera, los días son inexplicables, los humanos destruyen la Tierra, se eliminan unos a otros -como si tuvieran derecho-, los amores de nuestra vida cambian, las calificaciones de la escuela bajan, el narcotráfico está que arde, se encuentran personas mutiladas, violadas y torturadas en cada esquina, la economía está de lo peor... Podría seguir y seguir con una lista de cosas interminables que ocurren en la vida cotidiana... Pero también he llegado a la conclusión, de que el mundo en el que nuestra alma debe desenvolverse está decepcionado de nosotros mismos, pues nunca le prestamos atención a lo que ella necesita. No alimentamos nuestra alma, no la hacemos crecer. Nuestra alma también se muere y están desapareciendo sus ganas de existir por nuestra culpa. MI INVITACIÓN ES : Dejemos de darle tanto al cuerpo y démosle más a nuestra alma. Gra...