C omprendo que tengo que crecer, alimentarme, conseguir fortaleza y tropezar muchas veces antes de sentirme autosuficiente y libre, pero creo que no estaría de más recordarte que ya no soy una niña. En las fotografías, he notado que no soy la misma y que en mis recuerdos se encuentran las ocasiones en las que me curabas mientras estaba en cama enferma, las veces en las que jugábamos y otras tantas en las que me ayudaste a hacer tarea. T e amo... lo sé y sé que lo sabes... pero piensas que mi amor un día puede convertirse en frialdad si sigo de esta manera. No temas, estaré para ti siempre y te acariciaré de la misma forma en la que lo hacía cuando tenía 4 años, sólo que al hacerlo, no pienso lo mismo... Ahora, al acariciarte, reflexiono profundamente en lo que me has dado, enseñado, en lo mucho que tengo que recorrer, en lo mucho que te quiero, madre. Nunca, jamás imagines que al alejarme seré diferente, pues, aunque yo no esté cerca tuyo, estaré siempre en tus recuerdos, en tu memoria...