Hoy no soy yo quien está de viaje, sino una amiga a la que admiro mucho y a quien veía como alguien triunfadora en todos los aspectos. Alguien que podía decir tonterías con los amigos, pero que en el trabajo mostraba una seriedad y un profesionalismo impresionante para su edad. Su nombre era Juliana. Una gran persona, fuerte de carácter, pero también de voluntad, con un gran corazón y una hermosa sonrisa que se contagiaba al verla. Juliana, muchos sufrimos contigo, cuando tu novio murió. Te aconsejamos, te abrazamos y luego de unos días de luto, tu vida tomó ímpetu e ibas pisando fuerte en cada paso que dabas. Aunque tú misma nos confesaste que llorabas por las noches, que no soportabas la idea de que él se hubiera ido. Era doloroso al menos para mí, verte sufrir... Porque aunque nunca te lo dije, tú eras mi inspiración (y creo que para muchos), para no darme por vencida. Una vez me dijiste que las personas que se iban, nos dejaban algo siempre... Y estoy segura de que lo que tú me dej...