En ocasiones me enfrento a situaciones que me gustaría evitar. Me molesta tener que decidir y quiero esconderme debajo de la mesa esperando que todo acabe rápido para mí. Pero es obvio que estoy viva, y mientras viva debo tomar decisiones cruciales, decisiones que van a llevarme a algún lugar. Bueno o malo, pero me llevan, no importa cuánto tiempo lo posponga o cuanto intente ecitarlo, el momento crucial llega y devo actuar.
A veces me gustaría ser una niña de muevo. Regresar a esa edad en la que permitía que mis papás hicieran las cosas difíciles por mí, cuando no tenía que fijarme en el camino porque confiaba en que llegaríamos, mis papás lo sabían todo. Pero ahora que he crecido sé que no lo sabían todo. Ahora entiendo que ellos también se equivocaban y también perdían el rumbo, pero si algo admiro de ellos, es que siempre se levantaron. Siempre se enmendaron y siempre continuaron intentando hacer las cosas bien. No importa cuán difícil haya sido la decisión, se vieron obligados a tomarla.
A toda la gente le pasa eso. Todos quieren ser niños cuando las cosas se ponen rudas. Algunos lo intentan sin mucho éxito, porque se ven inmaduros y desubicados, pero al final, tu mente te indica que sigas adelante. Te tengo una noticia: la vida va a continuar, decidas bien o mal, y mientras haya vida, habrá también una nueva oportunidad de enmendarse, de recuperarse y resturar. Aun no es demasiado tarde.
A veces me gustaría ser una niña de muevo. Regresar a esa edad en la que permitía que mis papás hicieran las cosas difíciles por mí, cuando no tenía que fijarme en el camino porque confiaba en que llegaríamos, mis papás lo sabían todo. Pero ahora que he crecido sé que no lo sabían todo. Ahora entiendo que ellos también se equivocaban y también perdían el rumbo, pero si algo admiro de ellos, es que siempre se levantaron. Siempre se enmendaron y siempre continuaron intentando hacer las cosas bien. No importa cuán difícil haya sido la decisión, se vieron obligados a tomarla.
A toda la gente le pasa eso. Todos quieren ser niños cuando las cosas se ponen rudas. Algunos lo intentan sin mucho éxito, porque se ven inmaduros y desubicados, pero al final, tu mente te indica que sigas adelante. Te tengo una noticia: la vida va a continuar, decidas bien o mal, y mientras haya vida, habrá también una nueva oportunidad de enmendarse, de recuperarse y resturar. Aun no es demasiado tarde.
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