Ahora que lo pienso, el hecho de sentirme estéril al amor, puede ser causado por los sucesos que han atravesado y marcado mi vida entera, pues ya en un par de ocasiones me enamoré perdidamente y terminé muy lastimada emocionalmente. Analizaré cada uno de mis fracasos amorosos: El primer caso, se trató de mi mejor amigo. Él era un chico demasiado importante para mí. Me preocupaba que él pudiera tener problemas en su casa, así que procuraba mantenerme atenta en su difícil evolución familiar, pues, ambos teníamos 14 años y, los dos, unos adolescentes tanto física como mentalmente, entrábamos en la pubertad, edad complicada para relacionarse en familia. Así pues, mi vida se convirtió en él. Llegué a conocerlo lo suficiente como para predecir sus actos, saber qué era lo que amaba de mí y qué detestaba, entonces, conocí también las maneras sutiles de hacerlo sentir celoso, entre otras cosas. En pocas palabras, sin saberlo, logré enamorarlo a través de un año de astucia e inteligencia, mientr...