Un día, mi hermano me comentó: "Ya sal de tu burbuja". Es por eso que escribo esta entrada, para explicarle por qué no es fácil salirme de ella y por qué soy como soy. Crecí en una época en la que las princesas de Disney eran lo mejor. Las niñas las veían una y otra vez y soñaban a ser como cualquiera de ellas. Sin embargo, aunque vi esas películas muchas veces, he llegado a la conclusión de que yo no soñé nunca con ser princesa. Siempre soñé con ser la creadora de algún cuento tan magnífico como esos. Me sabía los diálogos, admiraba la inocencia de algunos personajes, y la astucia de otros. Aprendí a imaginarme escenarios, a caracterizar al héroe y al villano, todo esto, para lograr escribir cuentos. Mi mente siempre tiende a imaginar pajaritos, mariposas y libélulas... Luciérnagas en la oscuridad y magia de hadas, arcoíris coloridos y artistas que se expresan con pasión, hechiceros con malas intenciones y un oscuro pasado, brujas con resentimiento, reyes con gran cora...