
Hace 6 meses, escribí esto:
Ahí está mi silla... no es muy cómoda, por lo visto, pero es en la que he decidio esperar. Un lindo panorama, una tarde soleada y luego muchos atardeceres que pasaré junto a personas que vendrán y se irán, pero yo estaré esperando......Esperando a que llegue una persona que acerque su silla y se siente junto a mí... a Respirar el mismo aire que yo, a observar las mismas cosas que yo... ...Pero a imaginarse otras cosas que me harán despertar a la vida. Será entonces, cuando tome el refresco que tendré a un lado, le daré un sorbo y me levantaré...Dejaré mi silla anclada en ese lugar, él dejará la suya para irnos a pescar...Y la pesca, será productiva...Y los dos seremos uno...Y estaré dispuesta por él, a brincar al agua sin salvavidas, porque sabré que él lo haría por mí también.
...Y hoy, me atrevo a cantar:
...que te he venido suponiendo en todos los días que me faltan, tal cual si pudiera verlos como serán...
Sólo quiero resumirte, que al principio te pensaba, pero que hoy contemplo en ti, la costa a donde voy.
Si te cuento que esa unión de dulce y sal me sujetó, y otras cosas, que me envuelven y me dan de imaginar... es que me deleito tanto, escuchándome inventarte en mi prisión... Es mi cuento preferido... no quisiera un día notar, que este encuentro no me sucedió jamás... a mí, que vuelvo a amanecer para tu aliento muchas más veces de las que hubiera confesado ayer...
Que despido al sol poniente, cuando he contemplado el siempre de tus ojos y por fin comienzo a ver... que estoy dejando de callar que ¡TE AMO! ...que me detienes la respiración, que atraen mi vida tus puertos tiranos, a donde siempre apuntó mi amante embarcación, mi existencia al pescador, que a diario le tendió a la vida sus resplandecientes redes de ultramar, donde arde el astro poeta, que se ilumina a sí mismo y viaja, y sueña en su eterna senda solar, lugar de brisa, oleaje y días añiles que siempre estaban conduciendo a ti, que siempre fueron signos invisibles, cursos intrasables a través de mí...
Ahí está mi silla... no es muy cómoda, por lo visto, pero es en la que he decidio esperar. Un lindo panorama, una tarde soleada y luego muchos atardeceres que pasaré junto a personas que vendrán y se irán, pero yo estaré esperando......Esperando a que llegue una persona que acerque su silla y se siente junto a mí... a Respirar el mismo aire que yo, a observar las mismas cosas que yo... ...Pero a imaginarse otras cosas que me harán despertar a la vida. Será entonces, cuando tome el refresco que tendré a un lado, le daré un sorbo y me levantaré...Dejaré mi silla anclada en ese lugar, él dejará la suya para irnos a pescar...Y la pesca, será productiva...Y los dos seremos uno...Y estaré dispuesta por él, a brincar al agua sin salvavidas, porque sabré que él lo haría por mí también.
...Y hoy, me atrevo a cantar:
...que te he venido suponiendo en todos los días que me faltan, tal cual si pudiera verlos como serán...
Sólo quiero resumirte, que al principio te pensaba, pero que hoy contemplo en ti, la costa a donde voy.
Si te cuento que esa unión de dulce y sal me sujetó, y otras cosas, que me envuelven y me dan de imaginar... es que me deleito tanto, escuchándome inventarte en mi prisión... Es mi cuento preferido... no quisiera un día notar, que este encuentro no me sucedió jamás... a mí, que vuelvo a amanecer para tu aliento muchas más veces de las que hubiera confesado ayer...
Que despido al sol poniente, cuando he contemplado el siempre de tus ojos y por fin comienzo a ver... que estoy dejando de callar que ¡TE AMO! ...que me detienes la respiración, que atraen mi vida tus puertos tiranos, a donde siempre apuntó mi amante embarcación, mi existencia al pescador, que a diario le tendió a la vida sus resplandecientes redes de ultramar, donde arde el astro poeta, que se ilumina a sí mismo y viaja, y sueña en su eterna senda solar, lugar de brisa, oleaje y días añiles que siempre estaban conduciendo a ti, que siempre fueron signos invisibles, cursos intrasables a través de mí...
Toma el timón de mi barca, y el oriente de mis velas... en tu tierra firme ¡DAME UNA SEÑAL! Sé mi faro por las noches, déjame arar con mi quilla en tus arenas y remontar tu manantial, si aguas adentro en tus labios me pierdo y, no me es posible llegar a volver, me internaré en tus senderos secretos, a explorar tus fuentes, tus selvas, tu ser...
Entre pairos y derivas, por los mares de mi vida, hoy me veo siempre bogando a ti...
Esta canción, es de mis favoritas... la canta Fernando Delgadillo y dice exactamente lo que pienso en este momento. Me trastorna y su voz, melodiosa como la de pocos, me llena de inspiración. Se titula: "Entre pairos y derivas", por si la quieren escuchar.
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