Ir al contenido principal

Ay Ánhel... ¿Qué haríamos?.★


Ay Ánhel... ¿que por qué te quiero tanto? jajaja (tengo que admitir que lo estoy amitiendo =P )...


...tal vez porque siempre me haces reír... o porque sé que me dejarás como una diva delante de la Chole jaja (Marisol para los otros empleados del restaurante)... o quizá porque alguna vez, chateando, me hiciste creer que me amabas jaja (pero luego ya no funcionó, porque la siguiente vez ya no caí... aunque ahorita, en este preciso instante, pienso que ahora sí me amas jeje)...


Recuerdo aquella vez en la que pensé que habías muerto y lloré desconsoladamente y sin parar hasta que me dijeron que no eras tú, había sido una falsa alarma y tú, como siempre, vivito y coleando... no es que me haya alegrado la muerte del otro Ángel, pero, me sentí mucho mejor cuando dijeron que no fuiste tú...


Otro día, me acuerdo que te estresaste no sé por qué y andabas de un genio bieeeeeen maldito (aún me acuerdo y nada más por eso me caes mal jaja), y me hiciste sentir como perro cuando me regañabas... pero bueno, dale gracias a Dios que no soy rencorosa y que te seguí hablando jaja


Ah... la razón por la que yo no podría ser la misma sin ti, es por que... a pesar de tu genio de andropáusico, de que seas muy alburero, de que no te guste la misma música que a mí, de que seas impredecible y te estreses de la nada, eres un amigo... tal vez cambiante, tal vez no. Pero lo que sé es que definitivamente si en el peter no estuvieras, sería la cosa más aburrida del mundop...


Debo añadir, que sé que te mueres por mí, pero haré de cuenta que no sé nada. Sabes que sin mí, los juegos se caen... pero de FEOS!! jajaja es verdad eso, amigo... Además también sé y estoy segura de que quieres pasar más tiempo conmigo en lo de esa maketa y por eso me ofreciste tu ayuda...


Ay Ánhel... ¿Qué haríamos? jaja

Comentarios

Entradas populares de este blog

El regalo que me hizo realmente feliz en Navidad

Habíamos conversado en línea sobre las cosas que nos gustan y, por supuesto, yo le mencioné que soy amante del té. Cualquier tipo: menta, yerbabuena, té blanco, yerba mate, limón, manzanilla, etc. Pasaron varios días y llegó el día de vernos. Lo primero que hizo cuando tuvo oportunidad, fue entregarme un pequeño paquete, envuelto con un papel azul marino que tenía un diseño de "Merry Christmas" con letras cursivas blancas. Yo le agradecí mucho el detalle, pero no lo abrí. "¿Te imaginas lo que hay ahí dentro?", me preguntó. Le dije que no tenía idea y agité el regalo. Dentro de la caja se escuchaban como diminutos granos de arena. "¡¿Qué es?!", pensé al no imaginarme nada en particular. "¿Puedo abrirlo?", le pregunté. "Adelante", me animó. Cuando estaba a punto de rasgar la envoltura, me di cuenta que estaba envuelto por sus propias manos y automáticamente, el regalo adquirió aún mayor valor. Lo abrí y tardé varios segundos en darme ...

Aún no es demasiado tarde

En ocasiones me enfrento a situaciones que me gustaría evitar. Me molesta tener que decidir y quiero esconderme debajo de la mesa esperando que todo acabe rápido para mí. Pero es obvio que estoy viva, y mientras viva debo tomar decisiones cruciales, decisiones que van a llevarme a algún lugar. Bueno o malo, pero me llevan, no importa cuánto tiempo lo posponga o cuanto intente ecitarlo, el momento crucial llega y devo actuar. A veces me gustaría ser una niña de muevo. Regresar a esa edad en la que permitía que mis papás hicieran las cosas difíciles por mí, cuando no tenía que fijarme en el camino porque confiaba en que llegaríamos, mis papás lo sabían todo. Pero ahora que he crecido sé que no lo sabían todo. Ahora entiendo que ellos también se equivocaban y también perdían el rumbo, pero si algo admiro de ellos, es que siempre se levantaron. Siempre se enmendaron y siempre continuaron intentando hacer las cosas bien. No importa cuán difícil haya sido la decisión, se vieron obligados a...

☆siи-тiтuLαDoO ((pαRTe 1))☆

Comienzo a escribir esto, sin la oportunidad de pensar qué es lo que estoy haciendo y sin tener ni la más remota idea si quiero que esto sea una novela, un cuento, ensayo o una simple página. Mi nombre es Ángel. No, no soy hombre, soy una chica con nombre que regularmente se usa en varones y a mis dieciocho años de edad, tengo muchas preguntas cruciales sobre la vida. ¿Qué es lo que debe ser? ¿Qué debe NO ser? ¿Amor… enamoramiento? Sociedad, satisfacción personal… ¿Cómo puedo aplicar mis valores cuando la sociedad está manejando otro tipo de realidades, o cuando necesito aclarar mis pensamientos aunque sea por medio de una hoja de papel? Hay un chico: Víctor. Él, a sus dieciocho años, es un ejemplo de hombre ideal: paciente, respetuoso, amable, sincero, comprensivo, leal y fiel, responsable, protector, gracioso y miles de cualidades más… la cuestión es, que desde niña he soñado con él. Cuando yo tenía apenas la hermosa edad infantil de cinco años, veía mucho las caricaturas en la telev...