Ir al contenido principal

☆siи-тiтuLαDoO ((pαRTe 5))☆



...El segundo caso es aun más breve. También fue mi mejor amigo. En un inicio, mi incapacidad para distinguir los sentimientos, me hizo iniciar una relación con un chavo al que venía conociendo desde hacía ya algún tiempo. Mientras reconocía en Francisco, a mi mejor amigo. Cuando mi novio y yo terminamos luego de un año, Francisco y yo, ya éramos necesarios uno para el otro, aunque aun no era enamoramiento. Yo comencé a sentir atracción hacia él y él hacia mí, pero lo mío fue convirtiéndose en una especie de amor visual (si el término no existe, lo acabo de inventar) y lo de él, simplemente atracción. Con el paso de los días, fui sintiendo algo parecido a lo que ya había experimentado anteriormente, así que terminé diciéndole de frente lo que me estaba haciendo experimentar. Él, me dijo que no veía en mí a una novia, sino a la amiga fiel que siempre había tenido. Lo comprendí. Fue extraño, pues si mi primer amor me hubiera dicho que no accedía, seguramente habría roto en llanto aun estando delante de él; pero con Francisco, fue distinto. Quizá en medio de todas mis experiencias, ya tenía en el corazón una coraza que mantenía entreabierta la puerta al amor. No tuve problemas en aceptarlo, pero él me seguía llamando la atención. Cuando vio que yo no estaba triste por su partida, el poco o mucho ego que tenía como seductor, le hizo sentirse herido al no ser indispensable para mí; así que me pidió que fuera su novia. Yo estaba contenta, él... también. Cumplimos un mes en el que nos veíamos poco y, de buenas a primeras, me dijo que ya no podía seguir con esa relación. Eso me hizo sentir triste, pues había encontrado en él la esperanza de darle otra oportunidad al amor, mas al irse, rompió los planes y las promesas y me dejó más cerrada emocionalmente que nunca. Lloré noches enteras, dormía poco y, como la primera vez, me enfermé de dolor... pero una cosa por otra. Cuando atravesé mi enfermedad, me di cuenta de que, físicamente, estaba mejor... y emocionalmente... ya no sentía amor por nada, ni nadie. Me volví fría, húmeda en la oscuridad. Me convertí en lo que ahora soy y no quiero ser; temo mucho a una recaída aunque sé que no la tendré. Y tengo aún más pavor de dejar ir a la persona de mi vida, aunque no logre amarla por mis malditos y absurdos miedos.

Y ahora, estoy aquí. Escribiendo esta especie de historia que reseña un poco la cantidad de factores que hacen de mi vida un caos vial de emociones. Una princesa sin final feliz, una niña sin ilusiones ni esperanza o, un hada sin poderes. ¿Eso seré para siempre? ¿...O aun tengo oportunidad de ser lo que he soñado siempre? ¿Podré eliminar el pavor involuntario que le tengo al amor?

Comentarios

Entradas populares de este blog

El regalo que me hizo realmente feliz en Navidad

Habíamos conversado en línea sobre las cosas que nos gustan y, por supuesto, yo le mencioné que soy amante del té. Cualquier tipo: menta, yerbabuena, té blanco, yerba mate, limón, manzanilla, etc. Pasaron varios días y llegó el día de vernos. Lo primero que hizo cuando tuvo oportunidad, fue entregarme un pequeño paquete, envuelto con un papel azul marino que tenía un diseño de "Merry Christmas" con letras cursivas blancas. Yo le agradecí mucho el detalle, pero no lo abrí. "¿Te imaginas lo que hay ahí dentro?", me preguntó. Le dije que no tenía idea y agité el regalo. Dentro de la caja se escuchaban como diminutos granos de arena. "¡¿Qué es?!", pensé al no imaginarme nada en particular. "¿Puedo abrirlo?", le pregunté. "Adelante", me animó. Cuando estaba a punto de rasgar la envoltura, me di cuenta que estaba envuelto por sus propias manos y automáticamente, el regalo adquirió aún mayor valor. Lo abrí y tardé varios segundos en darme ...

Aún no es demasiado tarde

En ocasiones me enfrento a situaciones que me gustaría evitar. Me molesta tener que decidir y quiero esconderme debajo de la mesa esperando que todo acabe rápido para mí. Pero es obvio que estoy viva, y mientras viva debo tomar decisiones cruciales, decisiones que van a llevarme a algún lugar. Bueno o malo, pero me llevan, no importa cuánto tiempo lo posponga o cuanto intente ecitarlo, el momento crucial llega y devo actuar. A veces me gustaría ser una niña de muevo. Regresar a esa edad en la que permitía que mis papás hicieran las cosas difíciles por mí, cuando no tenía que fijarme en el camino porque confiaba en que llegaríamos, mis papás lo sabían todo. Pero ahora que he crecido sé que no lo sabían todo. Ahora entiendo que ellos también se equivocaban y también perdían el rumbo, pero si algo admiro de ellos, es que siempre se levantaron. Siempre se enmendaron y siempre continuaron intentando hacer las cosas bien. No importa cuán difícil haya sido la decisión, se vieron obligados a...

☆siи-тiтuLαDoO ((pαRTe 1))☆

Comienzo a escribir esto, sin la oportunidad de pensar qué es lo que estoy haciendo y sin tener ni la más remota idea si quiero que esto sea una novela, un cuento, ensayo o una simple página. Mi nombre es Ángel. No, no soy hombre, soy una chica con nombre que regularmente se usa en varones y a mis dieciocho años de edad, tengo muchas preguntas cruciales sobre la vida. ¿Qué es lo que debe ser? ¿Qué debe NO ser? ¿Amor… enamoramiento? Sociedad, satisfacción personal… ¿Cómo puedo aplicar mis valores cuando la sociedad está manejando otro tipo de realidades, o cuando necesito aclarar mis pensamientos aunque sea por medio de una hoja de papel? Hay un chico: Víctor. Él, a sus dieciocho años, es un ejemplo de hombre ideal: paciente, respetuoso, amable, sincero, comprensivo, leal y fiel, responsable, protector, gracioso y miles de cualidades más… la cuestión es, que desde niña he soñado con él. Cuando yo tenía apenas la hermosa edad infantil de cinco años, veía mucho las caricaturas en la telev...