
Así estábamos cumpliendo todos (Ana mi mejor amiga, Mariel, Cynthia y yo).
Cynthia, cuyas responsabilidades habían sido abrir la cocina por la mañana para tenerla lista en la tarde, no había hecho nada de lo que le tocaba. Podríamos haber dicho: "Pobrecita, es nueva en esto", pero a pesar de que sabe qué es lo que tiene qué hacer, no ha logrado ser eficiente en su área de trabajo. Llegamos y la mesa donde preparamos las pizzas era un desorden y, para colmo, ni siquiera estaba en su lugar; en cambio, coqueteaba con el novio de Ana, mi mejor amiga.
Mariel y yo preguntamos: "¿Qué rayos le sucede?"
Le pedimos que nos ayudara aquí y allá mientras permanecía sin hacer absolutamente NADA y en lugar de decir "sí, ahí voy", nos miraba como si fuéramos las personas más detestables del mundo de arriba a abajo y seguía platicando con uno de los empleados.
¿Qué hicimos? Nada, pues a pesar de todo lo que hace, los gerentes creen que lo que ella hace, lo hace porque no sabe qué hacer porque es nueva (claro, con más de un mes ahí). A nosotros nos juzga de chismosas y la defienden sin saber exactamente quién tiene la razón.
Con esto, la efectividad de mi sucursal no es la misma y todos ahí, cruzamos los dedos para que se pongan a trabajar o, de plano se vayan a otro lugar.
¡...pero que quede claro que no son celos!
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