¡Y la vida sigue burlándose descaradamente de mí!
Se alimenta de mi terror a equivocarme y me pone pruebas difíciles para que caiga en sus redes... Luego de eso, se ríe sin parar hasta que me siento ridícula.
Hoy me pasó algo extraño... muy extraño, sin embargo, creo que no lo puedo describir porque de lo contrario se enterarían las personas involucradas.
Me explicaré haciendo un ejemplo:
Tú tienes un jarrón que te regaló la "tía Lola". Cuando te lo dio no le tomaste importancia, porque no es especialmente bonito. Llegas a tu casa y, de no ser porque te lo dio tu querida tía, lo arrojarías a la basura, así que lo pones en la repisa de la sala hasta que se empolva.
Pasa el tiempo y el jarrón sigue ahí, con telarañas y capas de polvo. Tú ya lo has visto cientos de veces, pero ya lo has visto tantas veces, que ya ni lo notas, aunque lo veas, sin embargo sabes que si lo quitas de ahí, se vería extraño el espacio sin jarrón al que, por cierto, ya le tomaste cariño porque forma parte de la decoración de tu casa, (aunque siga sin gustarte particularmente).
Aquí viene el meollo del caso: De pronto, llevas a tu mejor amiga a cenar a tu casa por primera vez... Ella mirándolo todo, repentinamente repara en ese jarrón, y te pide que se lo regales. Tú te alarmas y no sabes que hacer:
¡¿Cómo se le ocurre que desea ese jarrón al que le tienes un particular cariño y que, repentinamente te ha parecido hermoso?!
¿No es eso una burla? Pues eso me ha pasado a mí y es terrible saber que ese jarrón te parece hermoso, justo después de que alguien más lo vio de esa forma.
Tu mejor amiga QUIERE ese jarrón, pero tú sabes que no puedes entregárselo, porque después ese jarrón no podrá ser tuyo jamás...
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