¿Por qué a veces nos sentimos como si ya no perteneciéramos a lo que tanto tiempo sentimos pertenecer?
Me pasa algo muy similar. La vida parece burlarse seriamente de mí y me asombra cuántas veces lo hace... Se le ha convertido en un hábito pegajoso que decide no irse de sus manos. Se burla como si eso fuera lo único que supiera hacer...
Gracias a Dios, sin embargo, me siento feliz... Tomo las cosas con entusiasmo y cada cosa que me ocurre, la considero parte de mi felicidad. He crecido y madurado... En otras cosas siento que no tanto...
Hoy de pronto hubo una necesidad casi insoportable de sentirme más acompañada... Por lo general no me ocurre eso, pero hoy fueron muy grandes las fuerzas que me orillaron a pensar en que me siento sola.
¿Sola, yo? ¿Alguien que está rodeada de amigos, familiares y de Dios? Pues... síp... parece que el día de hoy sí me sentí sola. Tan sola que hirvieron en mis entrañas unas profundas ganas de llorar y de sentir que a alguien le preocupaba mi bienestar.
Lo peor fue sentir que no estaba preparada para estar acompañada por la persona que he esperado mi vida entera... ¡Qué trauma! Saberme sola, necesitar la compañía de esa persona especial y saber que no soy capaz de sostenerlo... Tal vez ese fue el pensamiento que me hizo querer llorar... Pero, como siempre digo, por algo pasan las cosas y si estoy sola, es parte de mi felicidad...
Sólo espero que mi optimismo le gane a las bromas de la vida, que por lo visto se encarga de estarse burlando continuamente de mí.
Me pasa algo muy similar. La vida parece burlarse seriamente de mí y me asombra cuántas veces lo hace... Se le ha convertido en un hábito pegajoso que decide no irse de sus manos. Se burla como si eso fuera lo único que supiera hacer...
Gracias a Dios, sin embargo, me siento feliz... Tomo las cosas con entusiasmo y cada cosa que me ocurre, la considero parte de mi felicidad. He crecido y madurado... En otras cosas siento que no tanto...
Hoy de pronto hubo una necesidad casi insoportable de sentirme más acompañada... Por lo general no me ocurre eso, pero hoy fueron muy grandes las fuerzas que me orillaron a pensar en que me siento sola.
¿Sola, yo? ¿Alguien que está rodeada de amigos, familiares y de Dios? Pues... síp... parece que el día de hoy sí me sentí sola. Tan sola que hirvieron en mis entrañas unas profundas ganas de llorar y de sentir que a alguien le preocupaba mi bienestar.
Lo peor fue sentir que no estaba preparada para estar acompañada por la persona que he esperado mi vida entera... ¡Qué trauma! Saberme sola, necesitar la compañía de esa persona especial y saber que no soy capaz de sostenerlo... Tal vez ese fue el pensamiento que me hizo querer llorar... Pero, como siempre digo, por algo pasan las cosas y si estoy sola, es parte de mi felicidad...
Sólo espero que mi optimismo le gane a las bromas de la vida, que por lo visto se encarga de estarse burlando continuamente de mí.
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