Un día, mi hermano me comentó: "Ya sal de tu burbuja". Es por eso que escribo esta entrada, para explicarle por qué no es fácil salirme de ella y por qué soy como soy.
Crecí en una época en la que las princesas de Disney eran lo mejor. Las niñas las veían una y otra vez y soñaban a ser como cualquiera de ellas. Sin embargo, aunque vi esas películas muchas veces, he llegado a la conclusión de que yo no soñé nunca con ser princesa. Siempre soñé con ser la creadora de algún cuento tan magnífico como esos. Me sabía los diálogos, admiraba la inocencia de algunos personajes, y la astucia de otros. Aprendí a imaginarme escenarios, a caracterizar al héroe y al villano, todo esto, para lograr escribir cuentos.
Mi mente siempre tiende a imaginar pajaritos, mariposas y libélulas... Luciérnagas en la oscuridad y magia de hadas, arcoíris coloridos y artistas que se expresan con pasión, hechiceros con malas intenciones y un oscuro pasado, brujas con resentimiento, reyes con gran corazón, criaturas amorfas, mundos alternos y realidades contrarias...
Me gusta ver a través de un cristal claro y limpio las maravillas de la mente humana y la naturaleza, me gustan los cuentos en los que el amor gana y el príncipe siempre es el hombre más bueno. Me gusta pensar que las princesas son las chicas con más decisión y actitud y, que a veces, besar al sapo correcto te puede traer recompensas. Amo vibrar con la naturaleza, tocar el musgo con los dedos, sentir la hierba con sólo mirarla...
La vida es demasiado maravillosa como para no sorprenderte cada día con lo que te presenta. Demasiado maravillosa como para ser indiferente a sus encantos. Si "Salir de mi burbuja" significa no usar mi mente y no asombrarme de los motivos naturales y no sentir interés por nada que no sea el dinero, muchas gracias, pero prefiero seguir dentro de ella.
Crecí en una época en la que las princesas de Disney eran lo mejor. Las niñas las veían una y otra vez y soñaban a ser como cualquiera de ellas. Sin embargo, aunque vi esas películas muchas veces, he llegado a la conclusión de que yo no soñé nunca con ser princesa. Siempre soñé con ser la creadora de algún cuento tan magnífico como esos. Me sabía los diálogos, admiraba la inocencia de algunos personajes, y la astucia de otros. Aprendí a imaginarme escenarios, a caracterizar al héroe y al villano, todo esto, para lograr escribir cuentos.
Mi mente siempre tiende a imaginar pajaritos, mariposas y libélulas... Luciérnagas en la oscuridad y magia de hadas, arcoíris coloridos y artistas que se expresan con pasión, hechiceros con malas intenciones y un oscuro pasado, brujas con resentimiento, reyes con gran corazón, criaturas amorfas, mundos alternos y realidades contrarias...
Me gusta ver a través de un cristal claro y limpio las maravillas de la mente humana y la naturaleza, me gustan los cuentos en los que el amor gana y el príncipe siempre es el hombre más bueno. Me gusta pensar que las princesas son las chicas con más decisión y actitud y, que a veces, besar al sapo correcto te puede traer recompensas. Amo vibrar con la naturaleza, tocar el musgo con los dedos, sentir la hierba con sólo mirarla...
La vida es demasiado maravillosa como para no sorprenderte cada día con lo que te presenta. Demasiado maravillosa como para ser indiferente a sus encantos. Si "Salir de mi burbuja" significa no usar mi mente y no asombrarme de los motivos naturales y no sentir interés por nada que no sea el dinero, muchas gracias, pero prefiero seguir dentro de ella.

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