En ocasiones nos sentimos olvidados.
Recuerdo esa canción de Cri-Cri, de la muñeca fea. Ella está triste y llora con los ratones porque se siente abandonada y sola.
El ratón le contesta: "Ya no llores tontita, no tienes razón. Tus amigos no son los del mundo, porque te olvidaron en este rincón".
Hoy me siento como esa muñeca, que llora desconsolada porque, aunque tiene amigos, siente que le falta una persona especial que la vea como lo que realmente es (una muñeca).
¡Ah, qué caray! Uno recordando las canciones de la infancia y haciéndolas parte de su vida...
¡Qué malo sentirse así! Pero en fín, a veces es necesario caer en la cuenta de que no somos perfectos y que debido a nuestros errores la gente puede llegar a odiarnos o a ignorarnos. ¿Qué más me queda? Únicamente aceptar a las personas como son sin esperar que me acepten a mí.
Recuerdo esa canción de Cri-Cri, de la muñeca fea. Ella está triste y llora con los ratones porque se siente abandonada y sola.
El ratón le contesta: "Ya no llores tontita, no tienes razón. Tus amigos no son los del mundo, porque te olvidaron en este rincón".
Hoy me siento como esa muñeca, que llora desconsolada porque, aunque tiene amigos, siente que le falta una persona especial que la vea como lo que realmente es (una muñeca).
¡Ah, qué caray! Uno recordando las canciones de la infancia y haciéndolas parte de su vida...
¡Qué malo sentirse así! Pero en fín, a veces es necesario caer en la cuenta de que no somos perfectos y que debido a nuestros errores la gente puede llegar a odiarnos o a ignorarnos. ¿Qué más me queda? Únicamente aceptar a las personas como son sin esperar que me acepten a mí.
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