Ir al contenido principal

Para Juliana


Hoy no soy yo quien está de viaje, sino una amiga a la que admiro mucho y a quien veía como alguien triunfadora en todos los aspectos. Alguien que podía decir tonterías con los amigos, pero que en el trabajo mostraba una seriedad y un profesionalismo impresionante para su edad.
Su nombre era Juliana. Una gran persona, fuerte de carácter, pero también de voluntad, con un gran corazón y una hermosa sonrisa que se contagiaba al verla.

Juliana, muchos sufrimos contigo, cuando tu novio murió. Te aconsejamos, te abrazamos y luego de unos días de luto, tu vida tomó ímpetu e ibas pisando fuerte en cada paso que dabas. Aunque tú misma nos confesaste que llorabas por las noches, que no soportabas la idea de que él se hubiera ido. Era doloroso al menos para mí, verte sufrir... Porque aunque nunca te lo dije, tú eras mi inspiración (y creo que para muchos), para no darme por vencida.

Una vez me dijiste que las personas que se iban, nos dejaban algo siempre... Y estoy segura de que lo que tú me dejaste fue un hermoso recuerdo en mi memoria, uno que me hace mirar siempre hacia el frente y seguir creciendo como persona, a pesar de los atazcos.

Tú sabes ahora lo mucho que yo te quiero... Y lo digo en presente, porque es así... Es complicado creerlo, difícil darse cuenta de que no estás entre nosotros y es doloroso asimilarlo. Alguien tan llena de vida, tan excéntrica y tan grande, es difícil borrarse de una memoria... Y no sólo por tu físico, sino por tu alma, que nos diste a conocer.

Amigos como los que dejaste aquí, te vamos a extrañar toda la vida, nuestro salón, va a estar muy solo sin ti y aunque es grandísimo el vacío que nos dejas, esperamos encontrarte algún día en el paraíso, ahí es donde debes pertenecer.



¡Hasta luego, Juliana!

Comentarios

Entradas populares de este blog

El regalo que me hizo realmente feliz en Navidad

Habíamos conversado en línea sobre las cosas que nos gustan y, por supuesto, yo le mencioné que soy amante del té. Cualquier tipo: menta, yerbabuena, té blanco, yerba mate, limón, manzanilla, etc. Pasaron varios días y llegó el día de vernos. Lo primero que hizo cuando tuvo oportunidad, fue entregarme un pequeño paquete, envuelto con un papel azul marino que tenía un diseño de "Merry Christmas" con letras cursivas blancas. Yo le agradecí mucho el detalle, pero no lo abrí. "¿Te imaginas lo que hay ahí dentro?", me preguntó. Le dije que no tenía idea y agité el regalo. Dentro de la caja se escuchaban como diminutos granos de arena. "¡¿Qué es?!", pensé al no imaginarme nada en particular. "¿Puedo abrirlo?", le pregunté. "Adelante", me animó. Cuando estaba a punto de rasgar la envoltura, me di cuenta que estaba envuelto por sus propias manos y automáticamente, el regalo adquirió aún mayor valor. Lo abrí y tardé varios segundos en darme ...

Aún no es demasiado tarde

En ocasiones me enfrento a situaciones que me gustaría evitar. Me molesta tener que decidir y quiero esconderme debajo de la mesa esperando que todo acabe rápido para mí. Pero es obvio que estoy viva, y mientras viva debo tomar decisiones cruciales, decisiones que van a llevarme a algún lugar. Bueno o malo, pero me llevan, no importa cuánto tiempo lo posponga o cuanto intente ecitarlo, el momento crucial llega y devo actuar. A veces me gustaría ser una niña de muevo. Regresar a esa edad en la que permitía que mis papás hicieran las cosas difíciles por mí, cuando no tenía que fijarme en el camino porque confiaba en que llegaríamos, mis papás lo sabían todo. Pero ahora que he crecido sé que no lo sabían todo. Ahora entiendo que ellos también se equivocaban y también perdían el rumbo, pero si algo admiro de ellos, es que siempre se levantaron. Siempre se enmendaron y siempre continuaron intentando hacer las cosas bien. No importa cuán difícil haya sido la decisión, se vieron obligados a...

☆siи-тiтuLαDoO ((pαRTe 1))☆

Comienzo a escribir esto, sin la oportunidad de pensar qué es lo que estoy haciendo y sin tener ni la más remota idea si quiero que esto sea una novela, un cuento, ensayo o una simple página. Mi nombre es Ángel. No, no soy hombre, soy una chica con nombre que regularmente se usa en varones y a mis dieciocho años de edad, tengo muchas preguntas cruciales sobre la vida. ¿Qué es lo que debe ser? ¿Qué debe NO ser? ¿Amor… enamoramiento? Sociedad, satisfacción personal… ¿Cómo puedo aplicar mis valores cuando la sociedad está manejando otro tipo de realidades, o cuando necesito aclarar mis pensamientos aunque sea por medio de una hoja de papel? Hay un chico: Víctor. Él, a sus dieciocho años, es un ejemplo de hombre ideal: paciente, respetuoso, amable, sincero, comprensivo, leal y fiel, responsable, protector, gracioso y miles de cualidades más… la cuestión es, que desde niña he soñado con él. Cuando yo tenía apenas la hermosa edad infantil de cinco años, veía mucho las caricaturas en la telev...