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¡ERROR!

Hay alguien que me dice con frecuencia que me atormento por todo y que todo me afecta... Es cierto, pero es imposible que no sienta ganas de llorar.

Hay momentos en la vida, que nos dejan pisoteados, y no necesariamente te pisan las cosas malas... A veces también las cosas buenas se presentan de una forma tal, que te exprimen hasta dejarte seco... Son cosas buenas, pero no por eso te tratan bien cuando se presentan.

Tal vez jamás te haya pasado eso, tal vez soy la única persona que ve la realidad de esta manera, pero me pasó justamente lo que acabo de escribir.

Estaba en un maldito error... ¡Y vivía feliz en él! De pronto, algo bueno se presentó y me dejó aturdida con ganas de llorar... De llorar, porque con ese suceso tan atractivo y brillante supe, que estaba viviendo en un vacío... en la nada... y me duele haber permanecido en él.

Ahora, si te preguntas por qué no me salgo del error y me entrego a la verdad, te responderé... La verdad tiene más dificultades que el error... Para entrar en un error, con cualquier desliz; para salir de él y entrar en la verdad, se tiene que pagar un alto precio que te recordará siempre tu pasado error.

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