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Vida...


¡Oh, vida, que te sonrojas con tan solo la mirada lunática de la extrañeza!
¿Por qué, Vida, te empeñas en mantenerte en el equilibrio de una luz apagada?
¿Por qué, Vida, continúas creyendo que tal vez algún milagro encendido iluminará tus sendas?
Oh, Vida, tan ingenua, tan muerta, tan vivamente ciega... que no ves los altibajos de una estación aparentemente desierta, que sigues inventándole al firmamento estrellas y planetas coloridos, mientras sólo existe un triste, hondo y maldito vacío...

Bien, Vida... Permanece dormida en medio de la guerra, en medio del motín ensangrentado que aplasta tus placeres y vence tus propias derrotas, porque más vale un latido del corazón palpitando por un amor, que desesperado por no saberse acurrucado entre el calor de otro ser, tan bendito como la vida misma...

...por favor, Vida, no te me mueras, que me quedo sin nada.

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